DON LIBORIO GÓMEZ DE DIEGO

DON LIBORIO GÓMEZ DE DIEGO

Nacido en 1908 hijo de Juan y de Dolores. Se formó en el Seminario Conciliar de Madrid. Enviado a estudiar por su obispo a la Universidad Pontificia de Comillas, en Santander, obtuvo el grado de Doctor en Sagrada Teología, en 1934, con una tesis que llevaba por título "La Cristología en los Concilios Toledanos". Fue ordenado subdiácono, el 16 de noviembre de 1934, por el Obispo de Santander con las legítimas letras dimisorias del Obispo de Madrid.
El 22 de diciembre de 1934 fue ordenado Diácono en el Palacio Episcopal de Madrid. El 6 de abril de 1935 recibió el presbiterado en la Capilla del Seminario de Madrid.

Fue cura ecónomo desde el 1 de junio de 1935 en Sevilla la Nueva (Madrid) donde se le recuerda especialmente por no querer abandonar el pueblo en los momentos de la persecución religiosa siendo asistido por los pastores de la localidad durante su refugio en el campo.

Fue detenido en Sevilla la Nueva el 28 de octubre de 1936. El 12 de noviembre de 1936 ingresa en la Prisión Provincial de Ventas (Madrid) por orden de la Dirección General de Seguridad. El 2 de diciembre de 1936 fue puesto en libertad en la cárcel donde estuvo retenido y conducido a Paracuellos del Jarama donde fue asesinado. Sus restos descansan hoy en ese lugar.

lunes, 15 de mayo de 2017

I CENTENARIO DE FÁTIMA

CONSAGRACIÓN DE LA PARROQUIA
 "SANTIAGO APÓSTOL"
AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA





 Parroquia "Santiago Apóstol" de Sevilla la Nueva

lunes, 27 de febrero de 2017

MENSAJE DE CUARESMA DEL PAPA FRANCISCO





Desde nuestra parroquia de Sevilla la Nueva queremos facilitaros el que podáis leer el Mensaje de Cuaresma del papa Francisco para que vivamos mejor todos este tiempo de preparación para la Pascua.
 

A continuación, el texto completo del mensaje:



Queridos hermanos y hermanas:


La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor.

Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. Homilía, 8 enero 2016).

La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. En concreto, quisiera centrarme aquí en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (cf. Lc 16,19- 31).

Dejémonos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión.


1. El otro es un don

La parábola comienza presentando a los dos personajes principales, pero el pobre es el que viene descrito con más detalle: él se encuentra en una situación desesperada y no tiene fuerza ni para levantarse, está echado a la puerta del rico y come las migajas que caen de su mesa, tiene llagas por todo el cuerpo y los perros vienen a lamérselas (cf. vv. 20-21). El cuadro es sombrío, y el hombre degradado y humillado.


La escena resulta aún más dramática si consideramos que el pobre se llama Lázaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente «Dios ayuda». Este no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal.

Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condición concreta sea la de un desecho humano (cf. Homilía, 8 enero 2016). 


Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida.


La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo.


Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil. Pero para hacer esto hay que tomar en serio también lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico.



2.   El pecado nos ciega

La parábola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico (cf. v. 19). Este personaje, al contrario que el pobre Lázaro, no tiene un nombre, se le califica sólo como «rico». Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado.

La púrpura, en efecto, era muy valiosa, más que la plata y el oro, y por eso estaba reservada a las divinidades (cf. Jr 10,9) y a los reyes (cf. Jc 8,26). La tela era de un lino especial que contribuía a dar al aspecto un carácter casi sagrado.


Por tanto, la riqueza de este hombre es excesiva, también porque la exhibía de manera habitual todos los días: «Banqueteaba espléndidamente cada día» (v. 19). En él se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia (cf. Homilía, 20 septiembre 2013).


El apóstol Pablo dice que «la codicia es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos.

El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico (cf. Exh. ap. Evangelii gaudium, 55). En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz.


La parábola nos muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir.

Pero la apariencia esconde un vacío interior. Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia (cf. ibíd., 62).

El peldaño más bajo de esta decadencia moral es la soberbia. El hombre rico se viste como si fuera un rey, simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal.


Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación.

Cuando miramos a este personaje, se entiende por qué el Evangelio condena con tanta claridad el amor al dinero: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24).


3.   La Palabra es un don

El Evangelio del rico y el pobre Lázaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dramática.


El sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás». El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la parábola se desarrolla en el más allá. Los dos personajes descubren de repente que «sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él» (1 Tm 6,7).


También nuestra mirada se dirige al más allá, donde el rico mantiene un diálogo con Abraham, al que llama «padre» (Lc 16,24.27), demostrando que pertenece al pueblo de Dios.

Este aspecto hace que su vida sea todavía más contradictoria, ya que hasta ahora no se había dicho nada de su relación con Dios. En efecto, en su vida no había lugar para Dios, siendo él mismo su único dios.


El rico sólo reconoce a Lázaro en medio de los tormentos de la otra vida, y quiere que sea el pobre quien le alivie su sufrimiento con un poco de agua.

Los gestos que se piden a Lázaro son semejantes a los que el rico hubiera tenido que hacer y nunca realizó. Abraham, sin embargo, le explica: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces» (v. 25). En el más allá se restablece una cierta equidad y los males de la vida se equilibran con los bienes.


La parábola se prolonga, y de esta manera su mensaje se dirige a todos los cristianos. En efecto, el rico, cuyos hermanos todavía viven, pide a Abraham que les envíe a Lázaro para advertirles; pero Abraham le responde: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen» (v. 29). Y, frente a la objeción del rico, añade: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto» (v. 31).

De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo.


La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.


Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor "que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador" nos muestra el camino a seguir.

Que el Espíritu Santo nos guie a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados.


Animo a todos los fieles a que manifiesten también esta renovación espiritual participando en las campañas de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la única familia humana.

Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.



Vaticano, 18 de octubre de 2016

Fiesta de San Lucas Evangelista

FRANCISCO




martes, 14 de febrero de 2017

SAN CIRILO Y SAN METODIO






PATRONOS DE EUROPA
Nacieron en Salónica, hermosa y antigua ciudad de la Macedonia griega. Metodio nació aproximadamente hacia el año 815 y su hermano Cirilo unos doce años después, el 827. Su padre era un grado muy elevado en la carrera militar y muy versado en teología, filosofía y ciencias. Su biblioteca era muy rica y entre los libros poseía las obras de varios Santos Padres. Tuvieron siete hijos, Metodio era el mayor y Cirilo el menor de ellos.

Metodio siendo muy joven, ya fue nombrado gobernador de la provincia de Macedonia. Antes había estudiado jurisprudencia. También Cirilo se perfeccionó en toda clase de estudios de su tiempo. Los dos llamaban la atención por su gran erudición y no menos por su virtud ya que de todos eran muy respetados y presentados como modelos.


Metodio y Cirilo fueron enviados a diversas regiones con la misión de llevar la paz y la religión cristiana. Ambos conocían muy bien la lengua eslava y trataban de aprender cuantos dialectos o idiomas encontraban a su paso para mejor poder dejarse entender de aquellos a los que intentaban evangelizar. 
Al pasar por Quersón San Cirilo encontró las reliquias del Papa San Clemente juntamente con el áncora que había servido para martirizarle y después quiso trasladarlas a Roma.


Los dos ocuparon cátedras de filosofía y otras materias llamando poderosamente la atención por su gran sabiduría. Pronto el Papa y los obispos les encomendaron delicadas misiones para extender la fe de Jesucristo por diversos países eslavos... hasta tal punto que se dice que a ellos se debe la conversión de Bulgaria al cristianismo.

En sus muchas correrías apostólicas pronto se dieron cuenta de que la mayor dificultad para entenderse entre sí era el idioma. Por ello Cirilo y Metodio que conocían muy bien el latín y el eslavo decidieron hacer una lengua escrita con el alfabeto propio, llamado cirílico, para aquel enjambre de idiomas o dialectos que encontraban a su paso. Pronto traducen a este nuevo idioma o escritura la liturgia de la Iglesia y éste fue un gran paso en su terreno misionero, ya que todos los convertidos podían enterarse con claridad de cuanto en la liturgia oraban.



El Papa Adriano II llamó a los dos hermanos a Roma y les concedió la aprobación de este nuevo método misionero ya que se probó su eficacia por los ricos tesoros de conversiones que recogió. 

El Papa ordenó sacerdote a Metodio y celebró la Misa en eslavo. Mientras esto sucedía en Roma, Focio su antiguo profesor y jefe, rompe con la silla de Pedro tratando de formar una Iglesia separada.

Cirilo abrazó la vida monástica y se entregó de lleno a aquel género de vida austera renunciando así, al honor del episcopado con que quería galardonarle el papa Adriano II. Metodio, en cuyos brazos descansó su hermano, quiso trasladar su cuerpo a Salónica... y él siguió trabajando, después como Obispo y Misionero, con todas sus fuerzas. Era el 14 de febrero de 869.


San Metodio nombrado después Arzobispo de Moravia trabajó con celo contra el cismático Focio y sus secuaces, y el martes Santo, 6 de abril del 885 descansó en el Señor.



ÁNGELUS DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II – FIESTA DE SAN CIRILO Y METODIO

Domingo 15 de febrero de 2004

Es imposible pensar en la civilización europea sin su herencia cristiana.


1. El 14 de febrero celebramos la fiesta de los santos Cirilo y Metodio, apóstoles de los pueblos eslavos y Patronos de Europa junto a san Benito Abad.


Evangelizando las regiones centro-orientales del Continente, contribuyeron de forma determinante a que la Europa cristiana pudiera respirar con los dos pulmones: el de occidente y el de oriente. En efecto, así como es imposible pensar en la civilización europea sin la obra y la herencia benedictina, tampoco se puede prescindir de la acción evangelizadora y social de los dos santos hermanos de Salónica.


2. En estos meses están inmersos en el proceso de integración política del Continente algunos países del este europeo donde trabajaron los santos Cirilo y Metodio. Son naciones portadoras de una específica riqueza cultural y espiritual: en ellas, el Cristianismo ha ejercido una extraordinaria fuerza de cohesión en el respeto de sus características peculiares. Ejemplar fue, a propósito, el método de evangelización de los santos Cirilo y Metodio, quienes movidos por el ideal de unir en Cristo a los nuevos creyentes, adaptaron a la lengua eslava los textos litúrgicos y a las costumbres de los nuevos pueblos el derecho greco-romano (Cf. Enc. Slavorum Apostoli, 12-13).


3. El encuentro entre el Evangelio y las culturas ha hecho que Europa se convirtiera en un «laboratorio» donde, en el curso de los siglos, se han consolidado valores significativos y duraderos. Oremos para que, también en nuestros días, el mensaje universal de Cristo, confiado a la Iglesia, sea luz de verdad y fuente de justicia y de paz para los pueblos del Continente y del mundo entero. Lo pedimos por intercesión de María Virgen y de los Santos y Santas que son invocados como Patrones de Europa.




viernes, 3 de febrero de 2017

SAN BLAS



COMIENZA EL AÑO JUBILAR EN VILLAMANTA, EN HONOR DE SAN BLAS


Comienza el Año Jubilar en Villamanta en honor de San Blas. Por primera vez en la historia, la imagen del Santo  salió de la Ermita de Nuestra Señora del Socorro el pasado domingo 29 de enero. Y como manda la tradición, para ganar el jubileo los fieles recorren una Ruta Jubilar hasta sellar una credencial.

Un Año Jubilar concedido por la Santa Sede con motivo del 1700º aniversario del martirio de su santo patrono, San Blas. El pasado domingo 29 de enero, tuvo lugar la ceremonia en la Ermita de Nuestra Señora del Socorro, en Villamanta, donde el obispo diocesano, D. Joaquín María López de Andújar leyó la bula pontificia remitida desde Roma.

La procesión extraordinaria con la sagrada imagen de San Blas salió desde la Ermita hasta la Parroquia Santa Catalina de Alejandría. Para lucrar la indulgencia plenaria, los fieles tendrán que realizar una Ruta Jubilar y sellar una credencial que acredite su paso por la Ermita y por la Parroquia Santa Catalina de Alejandría.

Esa ruta se inicia en la Ermita de la Virgen del Socorro y recorre el paseo de la Ermita, la calle San Blas, la plaza Rey Juan Carlos I, la calle José García Núñez y finaliza en la iglesia villamanteña. Para Orlando Mateos, párroco en Villamanta, "la concesión de este Año Jubilar es un gran revulsivo para la vida de la fe en esta parroquia y para todos los fieles de la Diócesis de Getafe".

La difusión de este Año Jubilar, se ha preparado durante mucho tiempo con gran dedicación y esfuerzo por parte de la parroquia. Para ello, se han distribuido 2.000 carteles por los edificios y por las calles más emblemáticos de Villamanta y se han repartido otros tantos trípticos informativos por toda la Diócesis de Getafe, en los que se muestra cómo ganar el jubileo, cómo realizar la Ruta Jubilar y la historia de San Blas, patrono de Villamanta, que murió decapitado en el año 316.

Este fin de semana Villamanta celebrará sus tradicionales fiestas en honor a su patrón San Blas. Para conocer más información, pinchar en el enlace:



VIDA Y MILAGROS DE "SAN BLAS". OBISPO Y MARTIR

San Blas, obispo y mártir, es uno de los santos más populares en las comunidades cristianas de Oriente y Occidente. Muchas cualidades hacen agradable su personalidad: dulzura de carácter, sencillez,  modestia, pureza de sentimientos, servir a los demás hasta olvidarse de sí mismo, compasión hacia toda miseria, cariño con los niños cuando estos no significaban nada, amor a los animales cuando eran brutalmente tratados.
Y al fin, su capacidad de sacrificio y valiente fortaleza ante las torturas y la muerte. A ello se suman las curaciones milagrosas atribuidas a su intercesión.

San Blas nació en Sebaste, ciudad de Armenia, cuando corría la segunda mitad del siglo III. Allí hizo sus estudios y ejercicio la profesión de médico. Allí lo eligieron obispo y derramó su sangre.
El ejercicio de la medicina le hizo reflexionar sobre los límites y la caducidad del hombre. Aprovechaba de la gran influencia que le daba su calidad de excelente médico, para hablarles a sus pacientes en favor de Jesucristo y de su santa religión, y conseguir así muchos adeptos para el cristianismo. Acabó comprendiendo que las miserias y la fugacidad de la vida solo se pueden superar en el horizonte de la fe. Llegó a la conclusión de que los bienes eternos eran superiores a todo. Al principio ejercía la medicina, y Esto le movió a retirarse a una cueva solitaria en el cercano Monte Argeo, para dedicarse más intensamente a la oración, a la meditación y a la penitencia.

Por aquel entonces, falleció el obispo de Sebaste. El clero y los cristianos de la ciudad pensaron en Blas como nuevo pastor de su diócesis. Se resistió al principio pero, ante las insistencias, acabó aceptando.
Recibió las órdenes sagradas de presbítero y luego de obispo. Se entregó totalmente al pueblo cristiano repartiendo a manos llenas la palabra de Dios y el pan de la caridad. Su descanso era retirarse a su cueva en la montaña para leer la Sagrada Escritura y pasar horas interminables de oración y ayuno.

Los animales, cuyo instinto advierte quién se acerca a ellos con intenciones agresivas o pacíficas, acabaron sintiendo la bondad de aquel ermitaño. Poco a poco perdieron el miedo. Su natural desconfianza se fue suavizando. No huían al verle, sino que permanecían tranquilos, llegando al final a tomarle como un amigo que no los recibía con gritos o pedradas, sino con actitud suave y amable. Acabaron, olvidando sus reflejos de huida, pasando y deteniéndose ante aquella cueva donde encontraban la palabra dulce y la caricia del ermitaño. Su actitud revela su amor a la vida y al mundo.

El pontificado de San Blas tuvo una etapa feliz, con la dirección cercana y cordial de los creyentes y con el retiro para darse a la oración y penitencia. Pero llegó la persecución de Diocleciano con tortura, prisión y muerte para muchos cristianos.  San Blas se fue a esconderse en una cueva de la montaña, y desde allí dirigía y animaba a los cristianos perseguidos y por la noche bajaba a escondidas a la ciudad a ayudarles y a socorrer y consolar a los que estaban en las cárceles, y a llevarles la Sagrada Eucaristía.

La persecución arreció y el obispo fue capturado. Lo condujeron atado con cadenas hasta el gobernador romano. El gobernador le ofreció muchos regalos y ventajas temporales si dejaba la religión de Jesucristo y si se pasaba a la religión pagana, pero San Blas proclamó que él sería amigo de Jesús y de su santa religión hasta el último momento de su vida.

Entonces fue apaleado brutalmente y le desgarraron con garfios su espalda. Pero durante todo este feroz martirio, el santo no profirió ni una sola queja. El rezaba por sus verdugos y para que todos los cristianos perseveraran en la fe.
El gobernador, al ver que el santo no dejaba de proclamar su fe en Dios, decretó que le cortaran la cabeza. Y cuando lo llevaban hacia el sitio de su martirio iba bendiciendo por el camino a la inmensa multitud que lo miraba llena de admiración y su bendición obtenía la curación de muchos.

Pero hubo una curación que entusiasmó mucho a todos. Una pobre mujer tenía a su hijito agonizando porque se le había atravesado una espina de pescado en la garganta. Corrió hacia un sitio por donde debía pasar el santo. Se arrodilló y le presentó al enfermito que se ahogaba. San Blas le colocó sus manos sobre la cabeza al niño y rezó por él. Inmediatamente la espina desapareció y el niñito recobró su salud. El pueblo lo aclamó entusiasmadoDe aquí arranca la devoción a San Blas como protector en los enfermos de la garganta.

Le cortaron la cabeza (era el año 316). Y después de su muerte empezó a obtener muchos milagros de Dios en favor de los que le rezaban. Se hizo tan popular que en solo Italia llegó a tener 35 templos dedicados a él. Su país, Armenia, se hizo cristiano pocos años después de su martirio.

En la Edad Antigua era invocado como Patrono de los cazadores, y las gentes le tenían gran fe como eficaz protector contra las enfermedades de la garganta. El 3 de febrero bendecían dos velas en honor de San Blas y las colocaban en la garganta de las personas diciendo: "Por intercesión de San Blas, te libre Dios de los males de garganta". Cuando los niños se enfermaban de la garganta, las mamás repetían: "San Blas bendito, que se ahoga el angelito".

 

A San Blas, tan amable y generoso, pidámosle que nos consiga de Dios la curación de las enfermedades corporales de la gargantapero sobre todo que nos cure de aquella enfermedad espiritual de la garganta que consiste en hablar de todo lo que no se debe de hablar y en sentir miedo de hablar de nuestra santa religión y de nuestro amable Redentor, Jesucristo.










sábado, 24 de diciembre de 2016

LA NAVIDAD. EL NACIMIENTO DEL SALVADOR





La noche del 24 al 25 de diciembre celebramos el Nacimiento de Jesús. Dicho acontecimiento está rodeado de costumbres y tradiciones que hoy vamos a recordar.

Las tradiciones y costumbres son una manera de hacer presente lo que ocurrió, o lo que se acostumbraba hacer, en tiempos pasados. Son los hechos u obras que se transmiten de una generación a otra de forma oral o escrita. La palabra tradición viene del latín traditio que viene del verbo tradere, que significa entregar. Se podría decir que tradición es lo que nuestros antepasados nos han entregado.

En el caso de la Navidad, lo más importante de las tradiciones y costumbres no es sólo su aspecto exterior, sino su significado interior. Se debe conocer por qué y para qué se llevan a cabo las tradiciones y costumbres para así poder vivirlas mejor. Este es un modo de evangelizar. Existen muchas tradiciones y costumbres que se celebran en el tiempo de Adviento y de la Navidad, como por ejemplo el árbol de Navidad, la misa del Gallo, el Belén o Nacimiento.


EL ÁRBOL DE NAVIDAD


Los antiguos germanos creían que el mundo y todos los astros estaban sostenidos pendiendo de las ramas de un árbol gigantesco llamado el "divino Idrasil" o el "dios Odín". 


En cada solsticio de invierno, cuando suponían que se renovaba la vida, le rendían un culto especial.





La celebración de ese día consistía en adornar un árbol de encino con antorchas que representaban a las estrellas, la luna y el sol. En torno al árbol, bailaban y cantaban adorando a su dios.
San Bonifacio, evangelizador de Alemania e Inglaterra, derribó el árbol que representaba al dios Odín, y en el mismo lugar plantó un pino, símbolo del amor perenne de Dios y lo adornó con manzanas y velas , dándole un simbolismo cristiano:

*las manzanas representaban las tentaciones, el pecado original y los pecados de los hombres.
*las velas representaban a Cristo, la luz del mundo y la gracia que reciben los hombres que aceptan a Jesús como Salvador.

Esta costumbre se difundió por toda Europa en la Edad Media y con las conquistas y migraciones, llegó a América. Poco a poco, la tradición fue evolucionando: se cambiaron las manzanas por esferas y las velas por focos que representan la alegría y la luz que Jesucristo trajo al mundo.



LAS BOLAS NAVIDEÑAS
Evocan el fruto del árbol del Paraíso. Nos recuerdan que Jesús es el auténtico fruto que nos puede salvar y que nos trae, el ser semejantes a Dios.

 
Las esferas y sus colores, actualmente simbolizan las oraciones que hacemos durante el periodo de Adviento:
*azules simbolizan oraciones de arrepentimiento
*plateadas simbolizan oraciones de agradecimiento
*doradas, de alabanza
*rojas, de petición.





LAS LUCES


 

Nos recuerdan que el Señor Jesús es la luz del mundo, que ilumina nuestra vidas, sacándonos de las tinieblas del pecado y guiándonos en nuestro peregrinar hacia la Casa del Padre.





LA ESTRELLA
 
Al igual que en Belén, hace dos mil un años, una estrella se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño Jesús, con María su Madre, causando este acontecimiento una gran alegría en los Reyes Magos. Hoy una estrella corona nuestro árbol recordándonos que el acontecimiento del nacimiento de Jesús ha traído la verdadera alegría a nuestras vidas, que representa la fe en Dios que debe guiar nuestras vidas.




LOS REGALOS


Colocados a los pies del árbol, simbolizan aquellos dones con los que los Reyes Magos adoraron al Niños Dios.  Además, nos recuerdan que, tanto amó Dios Padre al mundo que le entregó (le regaló), a su único hijo para que todo el que crea en Él tenga vida eterna.



 
Es importante a la hora de adornar el árbol de Navidad a lo largo de todo el Adviento, explicar a los niños cada simbolismo. Los niños pueden elaborar sus propias esferas de (24 a 28) dependiendo de los días que tenga Adviento con una oración o un propósito en cada una de ellas.


Conforme pasen los días, las van colgando en el árbol de Navidad hasta Nochebuena. Los regalos además, nos recuerdan que tanto amó Dios Padre al mundo que le entregó (le regaló) a su único hijo para que todo el que crea en Él tenga vida eterna.


MISA DEL GALLO

La misa del Gallo es la que se celebra en la medianoche de Navidad. De esta manera se recibe al día de Navidad como la conmemoración del Nacimiento de Jesús.
Se trata de una de las 4 misas que se pueden celebrar el día de Navidad:
- Misa Vespertina. La tarde del 24 de Diciembre.
- Misa de Gallo. Medianoche del día de Navidad.
- Misa de la Aurora o de los pastores. Antes del amanecer del día 25 de Diciembre.
- Misa del Día. Día 25 de Diciembre, día de Navidad.

La Misa del Gallo, tiene sus orígenes desde los inicios de la Iglesia cristiana. Cuenta la leyenda que el nombre de la misa se debe a que un gallo fue el primero en presenciar el nacimiento de Jesús y de anunciarlo posteriormente.
Aunque realmente, la denominación de "Misa del Gallo" viene dada porque la Iglesia a la que el Papa se dirigía para esa celebración tenía lugar en la Basílica de S. Petrum in gallocantum (San Pedro del canto del Gallo).


BELÉN o NACIMIENTO



El Belén o Pesebre es uno de los símbolos cristianos más conocidos durante las fechas Navideñas. La representación del Nacimiento de Cristo forma parte de una tradición de la Iglesia que se remonta a hace más de ocho siglos.
El origen de los belenes se sitúa en la Edad Media. San Francisco de Asís, fundador de la Orden Franciscana, fue el iniciador de la representación del nacimiento entre los años 1200 y 1226. En la Navidad de 1223, estando en la ermita de Greccio, una fuerza divina lo impulsó a reproducir en vivo el misterio del nacimiento previa autorización al Pontífice Honorio III. Se desarrolló nueve días antes del 25  de diciembre y a dicha representación del Nacimiento y celebración de misa acudió todo el pueblo. El Papa Honorio III concedió indulgencia a todos los asistentes, y a partir de entonces se comenzó a reproducir el nacimiento por todo el mundo cristiano, de forma viviente y luego utilizando figuras de barro y demás materiales.
El Belén nos transmite el testimonio del amor profundo que Jesús siente hacia cada uno de nosotros. Que el Niño Dios os colme de bendiciones a todos. ¡Feliz Navidad!





¡FELIZ NAVIDAD!